Un lugar oculto en la gran ciudad, un respiro de entre el ruido, un sitio para liberar el espíritu… 

Desierto de los Leones

En las afueras de la Ciudad de México, justo en la salida rumbo a Toluca,  está un lugar de tranquilas áreas verdes que pocos conocen, la gente se deja llevar por la fama y popularidad de La Marquesa, pero a pocos minuto de ahí se encuentra el Desierto de los Leones, un Parque Nacional lleno de vida, historias, leyendas y muchas áreas verdes. 

Yo soy “chilango” de nacimiento, y pese a ello, conocí el parque hace 10 años, cuando mi padre organizó una salida familiar rumbo al Desierto de los Leones. Cuando escuché ese nombre, estuve a punto de interrumpir a mi papá para corregirlo y decirle que de acuerdo a mi formación académica, no había desiertos en esta parte del país; pero preferí evitarlo, ya que años antes me había pasado algo semejante con Amecameca; así que en esta ocasión preferí guardar silencio y controlar un poco mi imaginación, la cual, como diría mi madre, suele correr como “burro sin mecate”. 

Cuando íbamos en la carretera recordé que ese camino ya lo había conocido, por un instante pensé que ese famoso desierto no sería más que una broma más de mi padre, y finalmente terminaríamos yendo a La Marquesa. De pronto, él giró a la derecha y comenzó a subir por un estrecho camino, donde de un momento a otro, todo se tornó color verde. Como citadino, esta era una experiencia única, aquel espectáculo de colores, olores y sensaciones que sólo un bosque puede brindar era nuevo para mí. En ese momento, sin decir nada bajé el vidrio de la puerta y comencé a sentir y a escuchar al bosque, guarde silencio y puse atención, en ese instante me percaté que el bosque hablaba, que lo hacía en pequeños susurros que solamente yo podía escuchar…

Estaba fascinado por aquel diálogo y por el espectáculo de la naturaleza, pero seguía sin entender dónde estaba aquel famoso desierto. Mientras meditaba sobre ello, la voz de mi padre me interrumpió bruscamente cuando dijo con emoción… ¡Ya llegamos!

Prácticamente en medio del cerro estaba una construcción antigua, cuando entramos el guía turístico nos comentó que ésta había sido un monasterio de la Orden de los Carmelitas Descalzos, ellos eligieron este sitio por su tranquilidad y la gran paz que el entorno les brindaba. En su estadía, el monasterio tuvo un acontecimiento extraño, ya que durante una fuerte tormenta, una escultura de San Miguel Arcángel se tornó completamente negra, ante ello, los monjes creyeron que esto era una muestra del mal, por este motivo decidieron esconder la escultura en algún lugar oculto en el bosque, para que nadie pudiera poseerlo. 

Aquella leyenda no podía salir de mi mente, y para ponerle más emoción al momento, recuerdo que emprendimos el regreso a la ciudad en un horario en el que el sol comenzaba a esconderse. Comenzamos a bajar por aquel estrecho camino por el que habíamos llegado y mi mente no dejaba de jugarme bromas, por momentos parecía vislumbrar aquella capilla que construyeron los monjes para resguardar la figura que, según ellos, representaba a la maldad en el mundo.

Ese fue uno de mis fines de semana favoritos, ya que de un momento a otro pasé de la rutinaria vida de la ciudad a la fantástica realidad de lo espiritual. Además, aprendí que no todos los desiertos tienen arena. 

Por cierto, para finalizar les cuento que hay varias teorías respecto al nombre del lugar; unas afirman que el  título de “Leones” lo obtuvo porque en algún momento de su historia, aquella zona fue disputada por varios caciques locales, entre los que se encontraba una afamada familia de apellido “León”. Otra teoría dice que se le conoce de esta manera dado que hubo alguna época en la que se podían apreciar grandes felinos en la zona. El nombre de “Desierto” lo obtuvo por los Carmelitas Descalzos, quienes solían calificar de esta manera a aquellos lugares que les otorgaban paz y tranquilidad para sus meditaciones, como es el caso del Santo Desierto del Carmen ubicado en el Estado de México.  

¿Qué hacer en el Desierto de los Leones?

– Visitas guiadas

– Visitas Nocturnas

– Meditación

– Senderismo

– Ciclismo de montaña

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